28 de octubre de 2010

Nunca pensé que podría echarte tanto de menos, sabes?
Siempre creí que iba a permanecer a tu lado bajo cualquier circunstancia, siempre pensé que era lo más importante para ti como tu lo eres para mi... Y, al final, me di cuenta de que estaba equivocada. Me di cuenta tarde, y me arrepiento de no haber echo nada para impedirlo.
Nunca valoré tu presencia como debería haberlo echo, y ahora me encuentro sola y con la sesación de no tener a nadie para cuidarme sólo porque me faltas tu. A veces siento unas ganas desmesuradas de llamarte y decirte tantas cosas que nunca te dije, que quizá hoy las escriba porque no soy lo suficientemente fuerte para decirtelas en persona, porque sé que, como siempre, al final me callaré y te diré "No nada, déjalo".
Echo mucho de menos levantarme y tener mi bocadillo echo encima de la mesa de madera degasta de la cocina junto a un 1€, porque nadie hace mis bocadillos de tostaditas sin glúten como tú. Tus lentejas. Mmm, tus lentejas. Recuerdo llegar del instituto y verte a ti súper motiva preparando una olla enorme para leugo congelarlas y poder tener para más días. Ojalá pudiera comerlas una vez más. También echo de menos levantarme por las mañanas y verte despierto en el sofá haciendo cosas o simplemente verte en el sofá acurrucadito enrolladito como una albondiga con la tele encendida y el volumén altísimo. Y su sonrísa. Parece absurdo, pero para mi, cuando me dedica una delicada sonrísa sincera es como un símbolo de tranquilidad y equilíbrio. A lo mejor es porque apenas me dedicas sonrisas y por eso las aprecio más de lo necesario, al igual que los "TE QUIERO" que a veces te da el puntazo y me dices. Creo que esos momentos son los que realmente mi vida aún vale la pena. Son escasos, efímeros, pero los momentos más valiosos para mi. 
Tengo un recuerdo muy fuerte de aquel día que fuimos a Terra Mítica juntos. Hace dos años creo ya. Acababa de fallecer tu gata, nuestra gata, nuestra Mín. Y recuerdo que estabamos solos y me desperte y te vi llorando sobre la cama contemplando ese cuadro en blanco y negro echo por ti en el que apareceis tu, y ella. La echabas de menos, y me diste un abrazo. Los dos nos derrumbamos y luego me dijiste que qué quería hacer, y hicimos todo lo que yo quise. Me encanta cuando lloramos juntos, no se, es como si te sintiera más cerca de mi. 
A veces, cuando estamos todos juntos (Luisa, Noa, tu y yo) , pienso y digo "Son una família perfecta, ojalá hubiera sitio para mí". Ahora creo que ya he perdido mi oportunidad, y seguramente ya no habrán más. Supongo que me lo he ganado por una parte, pero también pienso que hay más cosas más haya de los suspensos, que no puedes tirar una vida por la borda por algo que no es vital. Bueno, da igual... de todas formas ya no hay vuelta atrás. 
Te echo de menos. A ti, a Noa incluso a Luisa. Cuando convives con unas condiciones y unas personas a veces deseas que todo cambie, desaparecer, pero lo que nunca piensas es que puedes llegar a echar de menos hasta lo peor de tu rutina diaria. Tendría que pedirte/pediros perdón por tantas cosas... Pero son tantas que ya ni me acuerdo. Cuando me dijo mi madre lo de que iba a vivir aquí pensé que, yo que sé, que como en todas las famílias normales pues iría los fines de semana o cada quince días. Y un día te lo pregunté y no me respondiste... Me sentí como una molestia, como si por fin habias conseguido lo que querias, deshacerte de mi. En realidad todavía lo pienso y me gustaría que me lo aclararas, es más, lo necesito. También me gustaría que me contaras tantas cosas que crees que no se, pero si las se y saberlo me hace mal y más saber que tu no confías en mi para contarmelas. Y que me contaras tantas cosas...


Espero que algún día seais capaces de perdonarme, y que me recordeis por las cosas buenas.

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