28 de diciembre de 2013
Me gusta también cuando de repente apareces y se para mi mundo. Y solo necesito pertenecer al tuyo.
-Me gustan tus labios rojos. A juego con tus uñas. Me gusta tu cintura y la forma en la que te mueves los sábados por la noche. Me gustan tus ojos. Color indefinido, y grandes como ellos solos. Me gusta tu tripa. Perfecta para pasarme los domingos haciéndote pedorretas. Me gusta tu sonrisa. El sonido de tus carcajadas. Y tus pies. Me gustan tus minúsculos lunares. Me gusta susurrarte cualquier tontería al oído, que te retuerzas y sonrías. Me gusta cuando me cuentas tu infancia, y me gusta llegar a mi casa con tu perfume. Me gusta no saber como sorprenderte y luego sin querer hacerlo. Me gusta verte dormir porque estas incluso más preciosa que despierta. Me gustan tus piernas y tus rodillas hacia dentro. Me gusta tu nariz, y tus manos. Tu piel, la más suave que he tocado jamás. Tus nalgas. Tus pechos. Me gusta tu pelo. Y la ausencia de el a los costados. Me gusta cuando te enfadas y a los 5 minutos vienes, me abrazas e insinúas que me perdonas. Me gusta ese rock duro que cantas bajo las sábanas, y las baladas en la ducha. Me gustan tus abrazos, y tus "te odio" que tanto me dices. Y por último, me gusta tu vida. Y me gusta cuando dices que me quieres y sin darte cuenta empiezo a formar parte de ella.
14 de diciembre de 2013
Quise hacer de tripas corazón, y con todo eso una hoguera.
Y de repente dejé de entender la vida. Cielo negro, música sin color y voces que no me decían nada. Quise llamarle. Echárselo todo en cara. Mi caos, mi soledad y mi pocas ganas de seguir solucionando tramas que ni siquiera ya importaban. Pero, como siempre, acabé sentada en un sillón frente a una de las escasas fotos que nos hicimos. Un sillón sucio y desordenado. Como su corazón; como mi vida. Ya no me bastaba darle un abrazo de vez en cuando, aunque, para ser franca, sus abrazos siempre me llenaban de paz como el primer día. Necesitaba avanzar, poder seguir siendo algo parecido a lo que era antes de él en mi vida.
Nunca se me dio bien calcular el tiempo. Ya no sé si fue hace ocho meses o ocho años. Sin embargo, a mi todo me sigue sabiendo a tiempo perdido.
29 de abril de 2013
Raspa alone.
Necesito aprender a vivir sola. No necesitar a nadie. Pero no se hacer eso. Necesito que alguien se preocupe por mi, y parece que cuanto más lo necesito menos lo hacen. Y me siento sola, como si diera igual. Como si fuera de nuevo transparente. Como si de repente nadie pudiera verme, como si no siquiera quisieran hacerlo. Ya no recuerdo la última vez que me han dicho te quiero. Y eso, pues duele. No recuerdo la última vez que me han abrazo con amor. Un abrazo de esos que te transmiten fuerza y paz. Hace mucho tiempo que no tengo nada de eso. Y me duele, me mata, me apaga, me consume. No entiendo porque el rechazo de tanta gente, no entiendo porque hasta los que creí que morirían de mi mano han desaparecido. ¿Qué coño he hecho? ¿De verdad lo merezco? ¿Tan jodidamente despreciable soy? Creo que no hay cosa que duela más que levantarte y que nadie te de los buenos días, no poder darlos tu porque pensarán que eres pesada, por no querer molestar. Tener que ser hipermegasuper pesada con tu cumpleaños porque así al menos tienes la certeza de que alguien se acordará de felicitarte. Tener que ir siempre detrás de la gente para que cuenten contigo aunque sea por compromiso. ¿Tan difícil es quererme? Estoy harta de ser siempre el último plan de todo el mundo, la persona de reserva. Estoy harta de conformarme, de dar cariño sin recibir nada a cambio, de que se quejen de que no hablo, de que no soy expresiva. Pero es que yo también a veces me canso.
26 de febrero de 2013
Razones con hielo.
A veces no es suficiente con sonreír frente al espejo de tu oscuro pasillo. Igual que a mi no me basta con que finjan que son felices. En realidad, muchas veces cuanto más tratamos de proteger a alguien, mas daño le hacemos.
Puesto a que mi vida sentimental-emocional es tan complicada, hace meses decidí que fuera mía. Solamente mía, ya que sólo yo podría entenderla. Para que así nadie pudiera juzgarla. Decidí encerrarme en mi misma, ser mi única amiga. Y, a veces, francamente, me arrepiento. Porque todo esto se me ha ido de las manos, y cada vez se me acumulan más razones por las cuales gritar, por la cuales huir, por las cuales llorar. Y no puedo hacerlo, ahora ya no, nadie lo entendería. Decidí que, si nadie me quería, ¿porqué lo iba a hacer yo? Y he estado regalando sonrisas, ocultando lágrimas. Empiezo a parecer una loca amargada, pero estoy encarcelada. Y no me apetece salir de aquí, del yo, del mi. Me he propuesto salir adelante yo sola, afrontar mis problemas yo sola y aprender a conocerme y conocer mi entorno. Saber a quién le importo y quién me utiliza. Parezco fría, calculadora, astuta. No lo soy. Soy la misma gilipollas sensible de siempre. Pero si no me muestro así seguirán jugando conmigo como hasta ahora. Me propuse construir mi propia coraza día tras día. Hacerme invencible. Una guerrera. Dura como el acero. Inflexible. Hija de puta. Sin dar explicaciones, ni un porqué. Quiero conocerme, construirme, averiguar el porqué de cada una de las putadas que he tenido que tragar toda la vida.
24 de enero de 2013
23 de enero de 2013
Truenos y relámpagos de raspa de pescao'.
Se que no estoy haciendo lo correcto. Pero, ¿qué es lo correcto? Hacer lo que todos esperan que haga, ser todo lo que quieren que sea, ¿de verdad es lo correcto? Mi gran duda existencial. Si me guío mediante instintos, supongo que "lo debido" en esta sociedad es la mejor opción. Pero según mi maquiavélico corazón y mi rara consciencia, no. No es que tenga un alma rebelde pero, ¿y si no quiero ser una más? Haciendo lo que todos hacen, cumpliendo absurdas reglas que ni siquiera apruebo o incluso dedicando mis ratos libres a cosas que no me gustan y otros necesitan oír que si. He estado demasiado tiempo siendo quien no era. Viviendo una vida que no era la mía, que no era la que yo quería. Creo que ha llegado la hora de coger el toro por los cuernos. De ser yo. De no intentar agradar a nadie, de agradarme a mi misma. De dejar atrás la vergüenza y los prejuicios. Supongo que de una forma u otra me juzgaran, pero, ¿y? ¿A quién le importa? Desde luego que a mi ya no. No soy la hija que todos deseéis, ni la amiga, ni la hermana, ni la novia, ni la amante. Soy lo mejor que puedo llegar a ser. Cometo uno 999,99 errores a diario y pongo en juego mi vida, mi salud y hasta el último pedazo de mi anatomía solo por ser diferente y porque, el día de mañana, todas y cada una de las personas que han pasado por mi vida me recuerden como "la chica rara" o como quiera que me quieran llamar. Eso sí, con una sonrisa Y QUE COÑO! ME ENCANTA SER LA CHICA RARA. LA DE LAS MIL HISTORIAS INCREIBLES QUE ALGUNOS NI CREEN. ESA SOY YO, Y LO ASUMO, ¿Y SABES QUÉ MAS? YO LUCHARÉ POR MI. POR MIS IDEALES Y MIS PLANES DE FUTURO, QUE NI PUNTO DE COMPARACIÓN CON LOS QUE MI FAMILIA DESEARÍA. PERO MIRA, ASÍ ESTA LA COSA. PAPÁ, MAMÁ, HE SALIDO RANA. SOY TODO LO CONTRARÍO DE LO QUE ESPERABAIS.
PD: Perdonad, esta entrada ha sido un delirio de artista retirado.
La historia de chapas, los abanicos y los besos a oscuras.
Y ahora que estamos a solas con nuestros sentimientos a flor de piel he de contarte como aprendí a pasear por las calles viejas de la ciudad persiguiendo tu perfume para poder verte aunque fuera de lejos. Tan lejos que tu nunca llegaste a verme. También es momento de dedicarte cada una de las lágrimas que, en estado de embriaguez absoluto, derramé por ti. Bueno, por que no estabas. Mientras alguien agarraba mi teléfono para impedir que te volviera a llamar. He soñado mil y una noches este momento. He intentado tapar tu herida con tiritas de todos los tipos, colores y tamaños, pero nunca fue suficiente. Me fui al fin de mi existencia para no recordar tu nombre, tu número o la cifra exacta de lunares que tienes en la espalda, y me fue imposible. Bailé sobre la luna, bajo el sol y siempre con una copa en la mano porque sólo así fui feliz mientras no estabas. Y ahora te tengo aquí. Dormido en mis piernas. ¿Y qué puedo hacer si esto es lo único que me da la felicidad? No quiero cambiarte, no quiero volver a tener que pasar por las tiendas y embadurnarme con el bote de prueba de tu perfume para sentirte cerca. No quiero volver a tirarme tardes enteras mirando el móvil esperando que me te arrepintieras y me llamaras. No quiero, porque ahora yo lo único que quiero es a ti.
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