9 de mayo de 2012

Lo que tu y yo hemos vivido no son cadenas, ni siquiera lazos.

¿Sabes cuales han sido los mejores regalos que he tenido? Tu voz susurrando en mi oído, tu sonrisa cuando mas la necesitaba, cuando tu mirada se encuentra con la mía, cuando apoyo mi cabeza en tu pecho y siento tu respiración, el que me digas te quiero sin venir a cuento, poder abrazarte cuanto todo va mal, un mensaje que saca tu mejor sonrisa, sentir esa sensación que te sube por el cuerpo cuando le ves, besarle y desear que por nada del mundo termine ese beso. Descubrí que el paraíso puede encontrarse en el tacto de una piel suave, que las caricias son mas fuertes que los golpes, que los besos puedes hacerte volar. Descubrí que había sentimientos en mi interior, que se puede reír y llorar al mismo tiempo, que esta excitante querer como ser querido. Descubrí, en definitiva , algo tan simple y tan complejo, tan vulgar y tan extraordinario, tan dulce y tan amargo, como es el amor.

Cada mañana me levantaré solo para buscar una nueva excusa por la cual poder sonreír.


Hace unos días me preguntaron en que se basaba mi vida y cual era mi objetivo al menos de momento. No supe que responder, por ello agaché la cabeza, fruncí el cejo y intenté buscar una respuesta a ello. No la encontré. Y ha pasado tiempo y sigo sin saberlo. La realidad, en eso se basa mi vida, pensé. Pero, ¿qué tipo de respuesta es esa? La realidad es lo que tengo, lo que soy sin ir más allá, sin buscar porqués estúpidos. El hoy. Otra de las opciones que se me vinieron a la cabeza. Sigue sin tener sentido, lo sé. La cuestión es: ¿en qué se basa mi vida? ¿Y mi existencia? Siempre pensé que mi vida era como una lista de retos que debía realizar y que si superaba, al final de todo, me darían un premio. Pero no hay premio, nunca hay premio. Y me ha costado aceptarlo. Supongo que tarde o temprano todos podremos reírnos de nuestros errores de hoy, supongo que yo también tendré una "época dorada" donde cada día encuentre una razón por la cual poder sonreír. Pero no, de momento las cosas no van bien. Y duele ver que tu vida ahora mismo es un tira y afloja constante, pero aún así me gusta porque creo que ya me he acostumbrado a ello. Y porque sé que detrás de cada lágrima hay una nueva lección aprendida que el día de mañana me servirá como referente. No quiero pensarlo pero a veces pienso que mi vida se basa en sufrir. Por esto, por lo otro, da igual. Siempre hay algo por lo que debo sufrir. Ahora he optado por hacerme inmune a todo. Es decir, a ir por vía libre y que no me importe nada ni nada. No es ético pero, ¿que necesidad tengo de pasarlo mal por gente que ni siquiera le interesa saber si estoy bien o no? Pues eso, que a la mierda todo. Que mi vida se va a basar de ahora en adelante en lo que yo decida que se base, sin que nadie se entrometa. He perdido muchas cosas por la opinión de la gente, he derrochado muchas oportunidades y he renegado de muchas personas por el "que dirán" y ahora me he dado cuenta que ninguna persona en este mundo vale más que mis creencias, mis decisiones y toda y cada una de las cosas que yo quiera hacer. ¿QUE EN QUÉ SE BASA MI VIDA? De momento no lo sé, pero tarde o temprano lo descubriré por mi misma. Porque no necesito ayuda de nadie para hacer nada, mejor estoy sola que mal acompañada.

7 de mayo de 2012

Antes no me hacía falta, él tenía los cojones de hacer que me dejara llevar y me diera todo lo demás igual.

SÓLO NOSOTROS, QUE HEMOS ARRIESGADO A IR DEMASIADO LEJOS, SABEMOS HASTA DONDE PODEMOS IR.

A veces lo más sensato es retroceder.

A veces he de reconocer que te recuerdo. Y para ser realmente franca digo que a veces no, a diario. Que a todas horas. Que incluso respirar me recuerda a cada uno de sus suspiros por mis caderas. Cada palabra acentuada es similar a tu forma de mirar tras un cristal, parece raro, pero es tan mítico ese momento en el que despides... A mi ya no me quedan más errores que cometer por ti, para ti y contigo. Hay algo que no sabes y es que se me da fatal recordarte sin ponerme a llorar y que sigo necesitándote tanto como la última vez que me besaste. 18, 27. Nunca he sabido cuando fue el principio de toda esta historia, pequeño.No se que hago, no tengo nada claro en este momento. Ya no sé si tu ausencia me afecta tanto porque te quiero como al principio o porque me siento sola. Dejemoslo en "me debes algo".