23 de septiembre de 2011

Y otra vez esta sensación. Tan absurda y tan amarga. Sensación de mal estar. De que dentro de lo malo, esto es lo mejor. De que dentro de lo peor esto es lo menos malo.

18 de septiembre de 2011

PD: tqm


¿Sabes? Siempre que empiezo a creer que te estoy olvidando, vuelves a aparecer. Tú, tu sonrisa de niño travieso, tus piquitos de despedida, tus "cada día estás más guapa"... Dando consejos absurdos, y abrazos que nunca acaban como me gustaría. Y todo vuelve a estar como antes. Tu jugando conmigo (in)conscientemente. Yo volviéndome loca de amor. Y vuelves a formar parte de mi vida. Y, sobretodo, de mi mente. Más bien, el dueño de ella. Te quiero, hasta el infinito y más allá. Porque cuando estoy contigo pierdo la cuenta de cuantos metros estoy sobre el cielo.

15 de septiembre de 2011

No llega más rápido quien más corre, sino quien sabe donde va.
Lloré hasta sentir las lágrimas secarse en mis dedos. Lloré hasta respirar profundo y darme cuenta de que ya nadie me hacía bien. Lloré hasta entender que estaba sola y desprotegida en este lugar. Lloré hasta perder la conciencia y sentirme completamente inútil. Lloré, porque comprendí que nada era capaz de hacerme sentir viva y, hasta a veces, poder arrancarme una sonrisa; nada podía ser tan sorprendente y real al mismo tiempo. Lloré porque sentí tu ausencia, esa que hasta hoy nunca había sentido, y por fin logré darme cuenta de que en realidad, aunque me cueste aceptarlo, no es culpa de nadie ni de nada lo que me sucede. Lloré, porque por primera vez en mi vida me sentí realmente sin apoyo, sin amigos, ni nadie a quien recurrir cuando la soledad corta mis palabras y ahoga mi respiración, gozando una dulce venganza de mis errores y tropiezos. Y fue así como me ví de nuevo en esta habitación tratando de recordarte, recogiendo los pedazos de tu boca, armando de a poco tu risa y sepultando otras voces, para poder entre ellas distinguir tus susurros; y sin querer entenderlo, cuando ninguna de las fichas encajaba, entendí que te había perdido y que además, había olvidado tantos sueños y tantos recuerdos felices. Lloré, porque sólo tenía viejos recuerdos, algunas imágenes borrosas de las que casi no distinguía tu lejana y triste mirada. Lloré hasta creerme feliz por un instante, hasta que sin motivos empecé a reír sin parar, sin llegar a entender completamente que estaba haciendo. Lloré hasta verte al lado mío, secando con tanto amor mis lágrimas, tratando de aliviar mí llanto. Lloré, porque de alguna manera me estaba resignando a seguir cada minuto y cada segundo sin tu compañía. Lloré porque creía sentirme fuerte y comprendí que tú me dabas esa fuerza capaz de hacerme sentir el aire rozar con mis labios; lloré porque nunca te diste cuenta de que todo lo que hacía era solamente por tí, porque nunca sentí que mi esfuerzo era suficiente para que te sintieras orgulloso de mí. Lloré, porque vivía cada día sin vivirlo, creyéndome feliz, convenciéndome de que todo lo que hacía estaba bien. Vivía sólo para entregarte miradas, mis energías, mi vida en un segundo y poder sonreír al saber que te quedarías sólo por mí. Y después de eso, volví a entender que cada cosa que hacía era inútil, que a nadie le importaba verdaderamente lo que hacía o dejaba de hacer. Y lloré, para descargar de una vez por todas, todo el dolor que me ocasionaba sentirme tan poca cosa, de pronto me había olvidado de cómo era sentirse orgullosa de una misma, lloré porque te extrañaba y no podía hacer nada para recuperarte. A pesar de mis intentos siempre hay algo que supera mis fuerzas y me derriba haciendo caer una y otra vez de la misma forma, en el mismo lugar, lastimando mi dignidad. Fue así, que al saber que te habías ido perdí todas las ganas de seguir; tal vez me acostumbre demasiado a tenerte cerca y a que me transmitieras cada día un poquito de tu filosofía, porque de cada día hacías una historia diferente. Antes de que llegaras no confiaba en nadie, ni siquiera en mí, y la verdad es que siempre supe que algún día te iba a perder, porque lo bueno nunca dura mucho (al menos para mí) y lloré como tantas otras veces, a escondidas, para no defraudarte. Lloré, porque te necesitaba más que nunca, más que siempre..

13 de septiembre de 2011

Me despido de ti, otra vez.







































 


























A sido un verano demasiado increíble para ser cierto. Hacía tiempo que no viajaba. Y hacía tiempo que no estaba segura de tener una familia, ni unos amigos. Me he sentido bien, arropada y querida. Quizás con algunas personas más que con otras, pero sea como sea, se me llena la boca hablando de todos ellos. A sido divertido, la verdad. Aún así, siempre hubo problemas. Problemas que rieron conmigo. Que viajaron conmigo, y problemas que me han condicionado mucho durante estos dos meses y medio. Cosas que deseo que desaparezcan de mi mente, que cada día lucho por solucionar. Pese a ello, he de decir que, sinceramente, a sido unos de los mejores veranos de mi vida (por no decir el mejor). Y sí, quien me conoce sabe que tal vez no lo merecía. Pero bueno, que gracias a todo el que me haya ayudado y apoyado en este corto periodo. Y gracias a todos vosotros que me habéis sacado una sonrisa y habéis conseguido evadirme de mis contratiempos. ¡Gracias por estar ahí! Pero esto se acaba. Pero empieza algo nuevo y, no se porque, me da la impresión que mucho mejor. Septiembre llegó con mucha ilusión. Nuevos propósitos, y ganas de luchar. Hablo enserio cuando digo que viene la nueva Nerea, o quizá la que se fue hace dos años, que volvió. He cambiado. Ahora tengo más claro que nunca que quiero ser quién siempre soñé. Y lo conseguiré, es de veras. Por primera vez, tras muchos años, pienso en el futuro. En el mío y en el de los míos, que en realidad ya no se quienes son con exactitud. Y no voy a negar que necesite un poco de ayuda, porque ya no me acuerdo de como es eso de actuar con cabeza. En definitiva, que aquí empieza una nueva etapa de mi vida. Y yo la titularía como aquella película protagonizada por Will Smith, En busca de la felicidad. Gracias por confiar en mi, a todo el que lo haga o lo hiciera en su día. Adiós Agosto, adiós vacaciones, adiós verano.