Polvo. Eso es lo que queda de mi corazón. Veo caer tierra, cenizas dentro de mi, lágrimas. Y cuando le da por mezclarse todo, me vuelvo un desastre, me encuentro en arenas movedizas que me arrastran a lo más profundo de mi. Es que esa parte de mi es tan... débil, tan frágil. Tuve errores y debido a ellos, suspensos, momentos de bajón, de soledad, pero nunca un error me llegó a destrozar de esta manera el corazón. Nunca di tantas caladas a un cigarro para apagar mi ansiedad, ni bebí hasta perder la razón y para olvidar.
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