26 de mayo de 2011

AnaRiascos, IreneGonzález

Todos los días podemos regalar la vida, puede ser doloroso o aterrador, pero al final,merece la pena... siempre. Todos tenemos oportunidad de regalar algo, quizás los regalos no sean tan dramáticos como lo que pasa en un quirofano. El regalo puede ser dar una simple disculpa, o comprender el punto de vista de otro, o guardarle un secreto a un amigo. Lo bonito, dicen, es regalar, pero cuando deja de serlo, cuando el regalo empieza a pesarte, debes parar. Pero si eres como la gente que conozco... regalas hasta que 
duele y luego, regalas más.













































Y en esta noche fría y opaca he de deciros que con la mano en el corazón juro ante Dios y ante cualquiera que yo, si algún día fuera necesario, os regalaría mi vida entera. Que me arranquen el corazón aquí mismo si es para vosotras. Porque os quiero, y no poco. 

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