11 de febrero de 2011

meet me.

Odio ser juzgada. Sé que a veces soy un poco insoportable y es difícil tratar conmigo(sobretodo recién levantada). Suelo cagarla con todo. Con los amigos, con la familia. Es uno de mis mayores defectos. Suelo confiar en la gente demasiado sin conocer, y por eso también me he llevado muchos palos. Pero también sé que soy muy sensible, y que tengo una coraza enorme en el corazón. No me gusta ir de víctima, pero nadie se imagina por lo que esta cara bonita a pasado en tan sólo quince años.



Ahora dime, ¿que es lo que ves?
Aparentemente es una foto. Una simple foto de una chica. De unos quince o dieciséis años, más o menos. Unos ojos notablemente grandes. De color caramelo. Labios carnosos. Rosados. Tez pálida. Tirando a amarillenta. Puede ser causa de maquillaje, quién sabe. Cabello liso. Fino. Abundante. Color chocolate. O quizás negro. Nariz pequeña. Con una bonita forma. La mirada transmite tranquilidad. Confianza. Relax. Frescura. Inocencia. La media sonrisa manifiesta un estado de inseguridad. Un sentimiento de falta de afecto. 

Que fácil es describir algo a simple vista. Describir o criticar. Envidiar o juzgar. Pues bien, no sólo de la cara de niña se vive. Porque eso se acaba. Creces, te salen arrugas, manchas, marcas, granos... ¿Y de que te sirve si es lo único bonito que tienes? Más allá de esta o cualquier foto hay una persona. Siente. Sufre. Y tiene secretos. Secretos grandes. De esos que no se pueden contar a  nadie. De esos que cuando los llevas mucho tiempo dentro, acaban doliendo. 
Siempre he sido la gorda. Desde que tenía ocho o nueve años, a causa de la diabetes y la celiquía pues deje de ser la típica niña palo que sale en la tele. Ya perdí todas las posibilidades de ser la típica guapa, flaca, popular. Y lo he pasado mal. Bastante mal. Hasta que descubrí que de que me sirve ser guapa o estar buena, si total, lo que importa es el interior. Desde entonces he perdido todo tipo de complejos causados por gente falsa y envidiosa. Porque a lo mejor no soy la chica perfecta que todo el mundo quiere tener como amiga, o que un chico desearía tener como novia, pero soy sincera y soy bastante real. Soy yo, tal y como soy y me encanta. Tengo una personalidad que aseguro que muchos desearían. Puedo permitirme estar con quien quiero cuando quiero. Y tengo una familia y unos amigos que valen millones. Tengo millones de defectos, como cualquiera. O quizás más, quien sabe. Soy lo que quiero ser. Soy lo que he vivido. Soy lo que mis padres me han enseñado ser. Soy lo que veo. Soy, soy y soy. Doy lo que recibo, incluso a veces sin recibir doy más de la cuenta. Me he enamorado tan solo una vez. No estoy enamorada. Pero tengo sentimientos hacía una persona que, lamentablemente, no los tiene por mi. Me gusta aparentar ser una insensible, para así sufrir menos. Y lo peor es que la gente se cree esa apariencia. No soy una chica dulce. Tampoco excesivamente cariñosa. En cuanto a "tíos" soy difícil. Tengo muy poca fuerza de voluntad. Soy muy independiente. Desde bien pequeña lo fui. No tenía amigos. Tenía un gran vacío. Vacío de cariño. Sobretodo de cariño materno. Y créeme, eso es muy jodido. Soledad. Eso es lo que yo siento la mayoría del tiempo, o tal vez ya no. Me gusta muchísimo salir. Como a casi todo el mundo de mi edad. También me gusta cuidarme, aunque pocas veces lo consiga. Vestir bien, lucir una cara bonita, demostrar como soy. Me encanta. Lloro. Por todo y por nada. Soy así, una pequeña magdalena sin gluten y sin azúcar. Me gusta hacer las cosas y que alguien reconozca el esfuerzo. Sentir que sirvo para algo. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Coments:)