6 de septiembre de 2011

¿Cual es el sueño de los que están despiertos? La esperanza.

Y sigues aquí. Te siento como el primer día ¿sabes? Porque para mi nunca te has ido. Cada noche te escribo una carta, una especie de diario donde te cuento lo que he echo hoy y cuantas veces pensé en ti. Y me imagino que estás a mi lado, que te lo cuento a ti en persona. Porque tú, para mi, siempre estás conmigo. Y cada vez que voy a mi hogar le pido a Dios que aparezcas, y muchas veces me concede ese grato favor. Y ahí estás de nuevo. Mi niño, mi hombre. Como te quiero... No te lo puedes imaginar. Ahora estoy comenzando a entender que nunca estarás a mi lado. Que es completamente improbable. Y, quién sabe, quizás mañana te haya olvidado. Pero no creo. Llevo meses intentándolo, y creo que cada vez que lo intento vuelves a aparecer y todos mis esfuerzos a la mierda. ¿Por que eres tan precioso y tan sumamente perfecto? No logro entenderlo. Aunque tampoco entiendo tus ganas de "jugar". Tus ganas, tal vez, de hacerme daño. Puede ser inconscientemente. Lo sé. De todas formas, no puedo olvidarte. Porque nunca lo dijiste. Después de tantas charlar, no fuiste capaz de decirlo. Y por eso es algo improbable. Porque hay alguna posibilidad por pequeña que sea. Porque otro hace tiempo me hubiera mandado a la mierda, pero tu no. No lo haces, y esa es mi duda. ¿Porqué? Apareces y me dices que soy preciosa. Y yo me lo creo, y me encuentro una vez más ilusionada. Y el problema no es que lo digas, el problema es que me gusta escucharlo. Que sé que me hace más daño aún, pero me encanta. Y que si dejas de ser así conmigo, no que será de mi.






PD: Dime que te olvide, y yo te olvido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Coments:)