16 de enero de 2012

Alguien me dijo que "Si vale la pena no será fácil".

- Eh... ¿Qué te pasa? ¿Por qué lloras, tonta?
- No lo sé... Creo que por una vez en mucho tiempo lloro de alegría, de satisfacción...
- Estas van a ser la mejores navidades de tu vida.
(Sonríe, la abraza)
- ¿Por?
- ¿Por qué? Pues porque voy a estar a tu lado y voy a hacer que sonrías a todas horas.

Y así fue. Y ahí, justo ahí, es cuando te das cuenta de que todo sufrimiento tiene su recompensa. Y fue ahí cuando supe que no estaba loca, que todo lo vivido me había valido la pena. Que cada lágrima derramada, cada noche en vela, cada te quiero tenía su gratificación. Y de repente te das cuenta de que tu también eres importante, aunque sea sólo para el. Nada se puede comparar a la satisfacción que sientes cuando ves que te has esforzado al máximo por algo y has acabado consiguiéndolo. Saber que con ganas y esfuerzo puedes conseguir todo lo que te propongas. Amar, estudiar, que te amen, ser feliz, sonreír... No sabes cuanto le admiro. Él es de esas personas que parecen estar fabricadas de otra pasta distinta al resto del universo. Él es como una estrella fugaz; no siempre aparece, pero cuando lo hace te alumbra de tal forma que te das por satisfecho hasta que vuelva a aparecer. Y respirar su mismo aire, beberme cada una de sus escasas lágrimas, alimentarme de su olor corporal. Es cierto eso que dicen de que las comparaciones son odiosas cuando has probado la perfección. Aún no me parece real. Tenerte, del verbo cuando quiera. Quererte del verbo donde sea. Poder aunque no deba. Para ser franca poseo más de mil razones por las cuales debería olvidarlo y solo una por la que no hacerlo. Y esa única razón de no hacerlo es porque él es ese único puto motivo por el cual existir; y porque le quiero con toda mi alma y mi corazón. Esto es amor sin fecha de caducidad. Bueno, más bien es un amor sin fechas simplemente. Sin  fecha, sin nombre, sin números, sin etiquetas, sin sentido. Soy una persona muy insegura y sólo el consigue que pierda todas mis vergüenzas y me olvide de todos y cada uno de mis complejos. Hace que me sienta segura, que me sienta importante, que me sienta grande, que me sienta bella. A su lado me siento una princesa. Es tan inmensa esta jodida sensación de no necesitar nada más después de besarle. Me pasaría el día entero haciendolo y que le follen al resto del mundo. Ahora toca olvidar los límites, superar ese ocho tumbado (∞). Ahora me paro a pensar y digo; "¿Y si huebiera tirado la toalla alguna de las quinientas veces que me lo planteé?. Cuando la razón me decia "renuncia" el corazón me decía a gritos "un intento más". Y cuando mi corazón habla, yo voy detrás. Me he dado muchas hostias para llegar a la cumbre, pero quizás gracias a estas me hice fuerte y supe jugar mis cartas y saqué fuerzas de donde no está escrito para lograr todo lo que hoy poseo. He llevado una vida muy incómoda llena de secretos y mentiras durante mucho tiempo. Una vida llena de coibiciones y midiendo cada palabra para no hablar mas de la cuenta... Pero, ¿sabes qué? Ha valido la pena. Ahora ya me da igual todo y todos, por le quiero, y punto. 

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