10 de octubre de 2011
Lo que más duele no es haberte perdido. Es que no me ha dado tiempo a acostumbrarme a una vida sin ti. Porque no me cansé de ti, me cansé de no poder tenerte. De no poder poseer cada rincón de tu anatomía a diario. De no tener los cojones de decirte te quiero cada día por miedo a que te asustes y te largues. Me he cansado de que seas tan hipócrita. De que me digas "no podemos seguir así", y luego seas tu el primero que da el paso. De que me digas que he de ser más niña y tener otras aficiones, cuando eres tu quien me incita al pecado. Que me digas "No te obsesiones, que esto no va a ningún lado" y luego te contradigas a ti mismo diciéndome cosas sin sentido. ME HE CANSADO DE QUE ME MIENTAS. O de que no me digas toda la verdad. De que tengas miedo a mostrar tus sentimientos. ME HE CANSADO DE ESPERARTE. Porque yo ya te he encontrado. He encontrado todo lo que he andando buscando tanto tiempo. Y no necesitaba más. Pero ya no aguanto, no me quedan fuerzas ni ganas. Bueno, ganas si. Ganas de ti. Todos los días, a todas horas. He de ser fuerte, porque no me haces bien. Pero no es fácil. Porque te quiero. Y te necesito. O te necesitaba. Estás comenzando a ser parte de mi pasado. Siempre nos quedará el recuerdo, que es de lo que viviré a partir de ahora. Eres lo más especial que ha pasado por mi vida. Has sido mi mejor todo. Mejor beso, mejor cita, mejor momento, mejor... en todo. Atentamente, mi co-razón.
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